Hay cosas que me han causado molestia a lo largo de mi vida cristiana pero que hoy, debido a una serie de sucesos, detonan en mí una indignación mayor que bien catalogaría de celo santo sin pretender parecer un puritano. Pero esta indignación no la siento por mí pues no he hallado conflictuada mi fe; es por muchos otros miles de incautos que, como comenté en una nota anterior (Vendedores de esperanzas) se han visto atrapados por un “evangelio” diferente.

Hace algunos años murió de cáncer Adita Soqui, la hija de un pastor muy querido por nosotros, nuestro hermano Ramón Soqui. Al poco tiempo su esposa, después de décadas de matrimonio partió también con el Señor. Hace unos meses, debido a una enfermedad el mismo hermano Ramón también nos dejó; y por si fuera poco, hace una semana su yerno, esposo de la fallecida Ada Soqui se va también debido a una tumoración en la cabeza. Dejaron a sus nietos sin abuelos y sin padres. ¿Alguien puede explicarme eso?

Un par de meses atrás el pastor Jorge Sánchez de Centro Educativo Renacimiento tuvo un infarto cerebral acompañado de otros dos en las semanas subsecuentes. Esta semana le operarían pero se pospondrá dos semanas más. Está muy delicado de salud pero confiamos en Dios que todo saldrá bien.

Hace unas semanas oramos como Iglesia por el pastor Santiago Samarín quien tuvo una situación de salud muy delicada. Falleció hace unos días. Sigo sin entender qué pasa.

A mi amigo y pastor Héctor Hermosillo le da varisela en un viaje a Perú y está delicado en un reposo de 40 días. Sigo sin entender.

Yo con mi parálisis facial de la que ya voy saliendo, me ha dejado algo de tiempo para seguir reflexionando sobre muchas cosas (la nota anterior por ejemplo). Pero hoy por la mañana, cuando parece que todo va a estar mejor, mi hermana me llama para decirme que mi sobrino Apolo Rosa a quien amamos como un hijo y quien fue para mis hijos como un hermano tuvo un accidente una hora atrás y falleció. Si no entendía, pues ahora menos.

Mi hermana me pidió que le llamara a nuestra hermana Esther para que le diera yo la lamentable noticia, pero me contestó desde el hospital porque anoche tuvo un infarto al corazón. Obviamente no pude decirle lo que había pasado y alguien lo hizo más adelante. Están tratando de calmarla pues es delicado que se reciban noticias así tras un ataque al corazón. Que alguien me explique.

Mi padre es pastor y esta semana tendrá que afrontar muchas cosas que como familia compartimos en este momento. La pérdida de su nieto del alma, una hija hospitalizada y a mí que, sin querer, lo he preocupado estas últimas semanas. ¿Alguna sugerencia?

Ahora, cuando digo que no entiendo, por favor no pienses que mi fe está en conflicto. Lo que no entiendo, nunca he entendido y NUNCA entenderé, es ¿cómo puede un cristiano que ha recibido otro “evangelio” (prosperidad, salud, riqueza, abundancia, poder sobre las circunstancias, unción de tal y tal -se cuentan ya por decenas los tipos de unción-, ataduras del diablo y los demonios, decretos divinos, rechazo de circunstancias adversas y toda eso que es solo basura cuando no se ajusta a la verdad bíblica correctamente interpretada sin manipulación) sostenerse cuando la adversidad toca su puerta? ¿Cómo justifica su barata teología que le fue vendida o que adquirió ansiosamente? ¿Cómo compensa su desilusión doctrinal? ¿De dónde se agarra mientras que pasa la tormenta? ¿Cómo le dice a quienes ha enseñado la misma farsa que algo en la “fórmula” falló? ¿Cómo evita el sufrimiento? ¿Se culpa a sí mismo por no haber seguido fielmente los pasos ABC de su “palabra profética” recibida tiempo atrás en la que le auguraron sólo felicidad? Esa es mi indignación y eso es lo que no entiendo.

El cristiano “moderno” se ha vuelto, por su pereza y falta de diligencia en el estudio serio de la Biblia, un consumidor de comida chatarra a la que llama “alimento espiritual” y a la que a veces le agrega el calificativo de “no adulterado”, sin poder discernir siquiera el error de la verdad consumiéndola a placer, diciendo a todo ¡amén! tan solo porque suena muy poderoso y es agradable a sus oídos.

Querido lector, yo no tengo el “don” de separar basura (y no lo digo porque no pueda hacerlo), quiero sólo consumir la cruda verdad de Dios aunque ésta sea muchas veces contraria a mis pretensiones carnales. Cuando veo un “predicador” que te da la basurita para que hagas tu propia separación y consumas lo bueno y deseches lo malo, digo: no tengo tiempo para estas tonterías. Pero aún así, sigo sin entender; porque sé que muchos miles tomarán el paquete completo, lo consumirán y generarán en sí mismos el error que no podrá salva guardarles el día que la adversidad se haga presente.

Te dejo esta nota, escrita por el apóstol Pablo a sus lectores de Galacia y espero puedas ver en él la misma indignación.

“Tengo confianza en el Señor de que no van a pensar de otra manera. Hay alguien que los está confundiendo con esas cosas, pero Dios lo castigará, no importa quién sea. Hermanos, si yo enseñara que los hombres deben ser circuncidados, ¿por qué sufro persecución? Si yo todavía enseñara que los hombres deben circuncidarse, entonces lo que enseño acerca de la cruz no me causaría ningún problema. Me gustaría que esos que los están confundiendo llegaran de una vez hasta el extremo de castrarse”. Ga.5:10-12 PDT

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