(heb. mûlâh; gr. peritome).Rito religioso practicado por los hebreos y otros pueblos antiguos (fig 127), y aún hoy por los judíos, los musulmanes y otros.  Consistía en la eliminación quirúrgica del prepucio de los varones, que los hebreos realizaban al 8º día de nacimiento.  Entre los hebreos este rito de iniciación indicaba la admisión a la comunidad del pueblo escogido de Dios, y era un símbolo de sumisión a los requerimientos divinos.  Dios demandó la circuncisión de Abrahán como señal del pacto que hizo con él y su descendencia, lo que los hizo representantes del verdadero Dios (Gn. 17:1-14).  La circuncisión era un prerrequisito para la participación en el rito pascual (Ex. 12:48).  El padre generalmente realizaba el rito en sus hijos, aunque cualquier israelita podía hacerlo en representación del padre.  Se usaban cuchillos de pedernal, aparentemente aún después de haber comenzado a emplearse los de hierro.  Durante la peregrinación por el desierto el rito se había suspendido, pero fue reiniciado apenas entraron en la tierra prometida, antes de la celebración de la primera Pascua observada allí (Jos. 5:2-9).  Los no judíos que elegían unirse al pueblo de Israel debían someterse a ese rito (cf  Gn. 34:14-17; Ex. 12:48).  

D. ¿DIEZMO U OFRENDA?

El punto “B” (cómo, dónde y cuánto dar) se ha de ampliar más específicamente al abordar el tema de los diezmos. El diezmo, que es la décima parte de lo que se percibe, ha de entregarse a Dios de manera inexcusable por todo creyente, pues le pertenece a Él, de otra manera le estamos robando y caemos en maldición. Así se prescribe en el Antiguo Testamento.

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